
Hay que ser como el agua que fluye mansa e indiferente, todo va por si solo. Si el agua está turbia, dejadla quieta, y ella sola, gradualmente, adquirirá transparencia. Cuando vuestra mente esté perturbada e inquieta, dejad actuar al tiempo; y el reposo se producirá lentamente.
la sonrisa puede cambiar la actitud más dura, sobre todo si se ofrece de corazón. sonreir alivia las penas, el alma, acelera el corazón y lo más importante, como los abrazos, no cuesta nada compartir.