Buscar este blog

lunes, 26 de abril de 2010

Jaf - Amantes furtivos


El temblor de tu cuerpo me avisará, Sorpresivo placer de los dioses, Sólo el agua profunda nos calmará, Con un beso de sal me despediré, me verá retornar tal como ayer. Oh! Cascada de amor Oh! Furtivos amantes somos los dos. Vuelo como un halcón a tu encuentro hoy, sólo entre tus piernas sabré quién soy. Oh! Cascada de amor Oh! Furtivos amantes somos los dos.



AMANTES FURTIVOS CLANDESTINOS



Cuando termine el frío del otoño
y la aridez del suelo que hoy transitas
se fertilice con tu esencia nuevamente,
y los manantiales entre el deshielo
me susurren intermitente tu nombre,
nuestros sueños serán realidades
dejando atrás los sinsabores
nutriendo la raíz de nuestro amor
venciendo mi temor a perderte.

Hechizados por pentagramas del alma
entre notas de caricias festivas
corcheas musicales perfectas
sinfonía candente de ardorosos besos
silencio cómplice en cada pensamiento
navegar amalgamados libres a la deriva
sin coordenadas marítimas sin destino
ser soberanos dueños del la corriente
amantes furtivos por siempre clandestinos.



EURÍDICE CANOVA
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

sábado, 10 de abril de 2010

El amor de los amantes

Una fuerza que desata
huracanes de lujuria
que al mirarse los amantes
los envuelve y los desnuda...

Un calor sin dimensiones,
un fulgor en ambos sexos,
prisioneros de pasiones
se encadenan a sus cuerpos....

Sensación indescriptible,
irresistible y apremiante...
nada más incontenible
que el amor de los amantes.

Casi víctimas de aquello
que comparten y dan vida,
pues tan sólo existe en ellos...
los doblega... los domina.




Lo que hago contigo

Todo cuanto hago a tu lado
parece, aun siendo prohibido,
sea cuerdo o desinhibido,
por el corazón dictado.

Y con la mano el pecho
me digo -¡Qué loco ha sido!-,
después razones olvido,
sólo recuerdo lo hecho.

Mirándole el lado bueno
¿Qué crees que será mejor
si hacemos bien el amor
o si por pudor nada hacemos?

Dejemos que un loco instante
nos frenetice los cuerpos,
que locos son los amantes,
que amores no existen cuerdos.

¿Qué culpa tenemos dime
si la pasión nos devora?
Haremos como hasta ahora...
lo que el corazón estime.

Mójame



Mójame con tu veneno que la sed quema mi boca,
desdichadas ansias locas me recorren y no es bueno,
mójame con tu veneno que la muerte pinta poca
ante no morder tu boca, y vivir sin merecerlo...

Mójame entre tu estrechura de tu reino concebido
por un Dios que vanidoso esculpió lugar tan bello,
mójame con tus rincones para hundirme en lo prohibido...
que si muero aquel instante moriré tocando el cielo.

Mójame y siéntete libre cuando la pasión te invada,
cuando sientas bienamado la extensión de mi tormento,
vuela encima de las nubes, grita al cielo que me amas,
que de ser la última luna detendremos el momento.


Por nuestras ganas

El amarte sin medida es mi medida para amarte,
la pasión es como el arte: es la inspiración sin cita...
tú eres lienzo ante mis ganas, yo el color para pintarte...
y te pinto en cualquier parte... en el piso, en una cama...

Más allá de ser mi sexo que sin tregua te reclama...
más allá de ser mis poros que tu esencia necesitan...
es aquella sed sin nombre que tu nombre clama y grita
y se agita con memorias que dibujan tus entrañas..
... de tu fuente que desnuda moja ardiendo cual la llama...
de mis senos cual montañas que esperándote palpitan,
de mi boca recorriendo la firmeza de tus ganas,
de las indecibles noches, imborrables, infinitas...

Y tan sólo tus praderas ponen fin a mis quimeras...
no cabalgo con cualquiera, sólo montarme en ti quisiera...
por el vaivén que me desquicia... y el caudal de tu locura...

Anónimo

Bienvenido el beso

Bienvenido el beso que se escapa en el descuido,
y la luz de aquella risa que en el sin querer regalas,
bienvenido si coinciden el momento con las ganas
y bendices tú mi cama con aquel aroma tuyo...

Bienvenida sea la noche cuando llega tan de prisa,
y entre besos y caricias pasa enteramente en vela,
bienvenido sea el momento en que tu esencia se eterniza
y me entierro en el profundo y tibio mar de tus caderas...

Bienvenida sea tu boca deslizándose en mi
invitándome al delirio de tenerte nuevamente,
bienvenidos esos labios que me incitan con su fuente...
y empapándome su esencia, para reclamarte mío.

Beto Aveiga · Ecuador